Sa Coma

MÓVETE. EXPLORA. RECARGA PILAS.
Un hotel mediterráneo y activo situado entre la sierra de Tramuntana y el mar.

Un hotel mediterráneo dinámico, marcado por el movimiento

Situada en la espectacular costa oeste de Mallorca, Sa Coma está rodeada de montañas, mar y paisajes abiertos: un parque natural ideal para disfrutar de días al aire libre.

Haz senderismo por antiguos caminos de montaña. Recorre en bicicleta las legendarias carreteras de la Tramuntana. Báñate en las cristalinas aguas del Mediterráneo, haz ejercicio al aire libre o simplemente déjate llevar por el ritmo del día.

Sa Coma aúna un estilo de vida activo, un lujo relajado y una generosa hospitalidad. Un lugar para moverse, explorar y compartir nuevas experiencias, antes de volver a disfrutar de la buena comida, el descanso profundo y la compañía de los demás.

Inauguración en la primavera de 2027

LA VIDA EN MOVIMIENTO

Sa Coma está pensado para personas activas, personas que descubren y comparten su experiencia con las demás.

    SENDERISMO

    Adéntrate directamente en el paisaje de la Tramuntana. Recorre senderos históricos entre terrazas de olivos, pueblos de montaña y espectaculares paisajes costeros: desde tranquilos paseos matutinos hasta aventuras de todo el día.

    CICLISMO

    Descubre uno de los destinos ciclistas más famosos de Europa. Las subidas, los descensos y las sinuosas carreteras de montaña comienzan cerca de Sa Coma, con rutas tanto para ciclistas ambiciosos como para exploradores que prefieren tomarse su tiempo.

    COMER Y CONECTAR

    Reúnete en torno a una gastronomía vibrante y de temporada, marcada por el carácter de Mallorca. Los días terminan con comidas abundantes, buenas conversaciones y el ambiente relajado de la vida compartida en torno a la mesa.

    ENTRENAR Y RECUPERARSE

    Encuentra el equilibrio entre el esfuerzo y la recuperación. Sa Coma ofrece un espacio dedicado a la fuerza, la movilidad y las prácticas regenerativas, lo que ayuda al cuerpo a recargar energías entre las aventuras del día.

Una carta de nuestro fundador

Durante la mayor parte de mi vida, me ha movido la curiosidad.
Curiosidad por las personas, los negocios, la naturaleza y cómo funcionan las cosas, pero quizás, lo que es aún más importante, cómo podrían funcionar mejor.

A lo largo de los años, he tenido la suerte de crear empresas de éxito. Sin embargo, el éxito tiene la capacidad de cambiar las preguntas que te planteas. Llega un momento en el que ya no se trata de qué más puedes crear, sino de qué quieres dejar como legado.

Esa pregunta marcó el inicio de Fournais.

No porque quisiera crear otra empresa, sino porque quería crear lugares que mostraran un camino diferente hacia el futuro. Lugares en los que la naturaleza, los negocios y las personas ya no se consideren elementos separados, sino partes de un mismo sistema vivo.
Durante demasiado tiempo hemos aceptado la idea de que proteger la naturaleza requiere sacrificio, de que la responsabilidad se consigue a costa de la comodidad, la belleza o la calidad de vida. Nunca he creído eso. Creo todo lo contrario.

Cuando trabajamos con la naturaleza en lugar de contra ella, todo se vuelve más fuerte.

Los paisajes más saludables producen alimentos más saludables. Los ecosistemas prósperos crean comunidades resilientes. Los lugares hermosos inspiran a las personas a cuidarlos. Las empresas responsables pueden restaurar mucho más de lo que consumen.

Cuando llegué por primera vez a Vejrø, era una isla olvidada. Los edificios se estaban deteriorando, la naturaleza había quedado desatendida y las oportunidades habían desaparecido. Eso me recordó que el declive rara vez es inevitable: no es más que el resultado de innumerables decisiones tomadas a lo largo del tiempo. Si eso es cierto, entonces la regeneración también es una decisión. Una que se toma cada día.

Hoy en día, Vejrø nos cuenta una historia diferente. No porque el trabajo haya terminado, sino porque cada año la isla está más sana, más próspera y más llena de vida que el año anterior. Para mí, ese es el verdadero significado de la regeneración. No la perfección, sino la mejora continua.

Esa filosofía guía ahora todo lo que hacemos en Fournais. Ya sea restaurando paisajes en Dinamarca, cultivando olivares centenarios en Mallorca, desarrollando sistemas de energía renovable, creando espacios dedicados a la hospitalidad y el bienestar, o creando entornos en los que se pueda poner a prueba y compartir el conocimiento, no veo negocios separados. Veo un único ecosistema interconectado, en el que el suelo, el agua, la energía, los alimentos, la biodiversidad, la salud humana y el conocimiento se influyen mutuamente de forma constante.

La naturaleza siempre lo ha entendido. Quizá ya sea hora de que nosotros también lo entendamos.

Fournais tiene como objetivo explorar lo que se hace posible cuando dejamos de tratar la naturaleza como un recurso y empezamos a reconocerla como el sistema que nos sustenta. No a través de teorías o promesas, sino a través de lugares reales que las personas pueden experimentar. Lugares donde las ideas se convierten en paisajes. Donde la agricultura restaura la biodiversidad. Donde la energía genera resiliencia. Donde la hospitalidad contribuye al bienestar. Y donde cada proyecto se convierte en una oportunidad para aprender, mejorar e inspirar a los demás.

Mi deseo nunca ha sido crear algo extraordinario para nosotros mismos. Siempre ha sido crear algo significativo de lo que los demás puedan aprender.

Si Fournais puede ayudar a demostrar que unos ecosistemas más saludables, unas comunidades más sólidas y unas empresas mejores no son objetivos contrapuestos, sino resultados de un mismo sistema bien diseñado, entonces habremos logrado algo que merece la pena.

Porque creo que el futuro no es algo que heredamos.
Es algo que cultivamos.

Kim Fournais
Fundador de Fournais